Cosa de hombres…

Jesús Garcia Fernandez
Un contenido sobre
Crecimiento personal

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Cosa de hombres…

Índice

Recientemente una amiga, Ana Arnáiz, especializada en Coaching personal e Inteligencia Emocional me hizo la siguiente pregunta:

¿Por qué muchos hombres les cuesta realizar actividades de este tipo?

Una pregunta que me hace después de intentar sin éxito en varias ocasiones incluir a hombres en actividades relacionadas con el coaching y autodescubrimiento.

Sin embargo crea y pone en marcha sin esfuerzo grupos compuestos por mujeres.

Por mi propia experiencia, la participación del hombre en este tipo de actividades suele ser bastante inferior a la femenina.

Para intentar responder como hombre a la pregunta de Ana Arnáiz, recurro a mi apreciación personal, por lo que no deja de ser una opinión con la que puedes o no estar de acuerdo.

Creo que hay muchas circunstancias que propician la falta de participación del hombre, relacionadas con el género masculino, tanto la educación, tradición o cultura social, que se pueden resumir básicamente en CREENCIAS y MIEDOS.

Para una sociedad en el que la figura masculina tradicionalmente protege y mantiene a la familia, cualquier signo de debilidad puede ser mal visto y despreciado (aunque esto afortunadamente está cambiando rápidamente).

Según estas creencias, un hombre DEBE de ser fuerte y no afectarle las emociones, todos conocemos la frase de “los hombres no lloran”.

Al ser “el pilar de la sociedad” no puede mostrarse sensible, por lo que el hombre rechaza cualquier situación que comprometa su imagen y lo que es peor, que le obligue a afrontar que es un ser humano más, con sus luces y sus sombras.

Ahí surge el MIEDO, verse a uno mismo, con sus virtudes y sus defectos, temores e ilusiones.

El proceso del autodescubrimiento tiene un coste emocional indudable, permitir que afloren emociones que llevan mucho tiempo sepultadas en el interior lo requiere y no todo el mundo está dispuesto a afrontarlo.

En mi caso, la Inteligencia Emocional como en muchos otros casos me permitió incrementar la autoestima, confianza en mi mismo y sobre todo el autoconocimiento en un proceso no exento de momentos de trabajo intenso.

Las emociones nos hacen sentir vivos y disfrutar de cada momento con plenitud.

Creo que en estas líneas he respondido a Ana Arnáiz según mi punto de vista.

En este momento en el que vivimos en medio de una pandemia global, conocernos, explorar y utilizar todo nuestro potencial es imprescindible.

Abandonar esas zonas de confort caducas que nos impide avanzar y lo que es más importante, adaptarnos a nuevos contextos.

Vienen aires de cambios a nivel económico, laboral y social, por lo que es necesario soltar lastre, esas creencias que nos limitan, desaprender y abrir nuestra mente para gestionar de forma adecuada las nuevas situaciones que posibilitarán oportunidades para evolucionar y reinventarnos.

Si eres hombre el que estás leyendo estas líneas, te invito a emprender el camino de conocerte a ti mismo, si todavía no lo has hecho, puede que el resultado te sorprenda gratamente…